27. VASCULARIZACIÓN E INERVACIÓN DE LAS EXTREMIDADES
27.6. Venas de la extremidad superior (1) (2) (3) (4) (5) (6) (7)
Las venas de la extremidad superior se deben considerar en dos grupos:
Venas profundas: aquellas que acompañan a las arterias. En general
son dos venas por arteria, con excepción de la Vena Axilar que
es única. Poseen idéntica dirección, trayecto, relaciones
y colaterales que las arterias.
La única de estas venas que merece consideración es la
Vena Axilar, ésta tiene un calibre de un centímetro, se
forma por la fusión de las dos Venas Humerales y recibe la sangre
procedente de los dos sistemas venosos. Atraviesa la cavidad axilar por
delante de la Arteria Axilar y los fascículos del Plexo Braquial
y tras pasar por debajo de la Clavícula cambia de nombre pasando
a denominarse Vena Subclavia para ir a finalizar en el interior del Tórax.
Venas superficiales: se distribuyen subcutáneas, no acompañan
a ninguna arteria y recogen la mayoría de la sangre venosa de
la extremidad. Se originan a nivel del dorso de la mano por múltiples
colaterales que van confluyendo hasta formar tres grandes troncos que
se dirigen hacia la cara anterior del antebrazo: la vena radial superficial,
la vena mediana y la vena cubital superficial, recibiendo su nombre por
la región del antebrazo que atraviesan y no por sus relaciones
con vasos o nervios. A nivel del codo estas venas sufren diferentes anastomosis
desde las que se originan dos grandes troncos que recorren el brazo:
- Vena basílica (cara medial)
- Vena cefálica (cara
lateral)
La vena basílica se hace profunda en la parte media del brazo
y va a finalizar desembocando en las venas humerales.
La vena cefálica sigue todo el borde externo del brazo, para
al llegar al hombro, introducirse en un surco entre los músculos
deltoides y pectoral mayor (surco deltopectoral) para hacerse profunda
cercana a la clavícula e ir a finalizar en la vena axilar.

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